El conjunto ibérico pudo recuperarse rápidamente del tropiezo ante Suiza en la primera fecha.En aquella ocasión,el cuadro español fue blanco de duras críticas y algunos aseguraban que no pasaba de fase.Lo cierto es que el juego que mostraron en los primeros partidos estuvo por debajo del nivel que se espera de un candidato a campéón.
La virtud española fue haber alcanzado su pico de rendimiento en las instancias finales del torneo,donde sólo servía ganar.No pasó por encima a ningún rival,pero,si fue claro dominador de los partidos,sobre todo en la posesión de la pelota,característica de marca registrada española.Quizá la deuda esté en la poca contundencia de cara al gol,pues si recordamos,a partir de octavos de final España siempre ganó 1-0 .
En la final tuvieron a un rival durísimo como es la selección de Holanda que había mostrado actuaciones interesantes que hacían pensar podría vencer a España.La clave estuvo en que los españoles tuvieron un rendimiento óptimo en conjunto,a lo largo del partido sin errores significativos.Holanda,que hizo un partido aceptable,se dio el lujo de errar dos oportunidades claras de gol en los pies de Robben,error imperdonable en una final de la Copa del Mundo.
En definitiva ganó el mejor,al margen de hinchajes y gustos personales.Ganó el que mostró un mejor juego en estética y en resultado,el que alcanzó un nivel tremendo en el momento preciso,el que despierta pasiones en las graderías.Talvez ahora siga vigente aquel mensaje que decía que hay que jugar "bien" y como consecuencia de ello,ganar.


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